BOLETÍN 51. LA SOBERANÍA ALIMENTARIA, UNA VÍA PARA LA REPARACIÓN DE ZONAS DE SACRIFICIO

Naturaleza con Derechos

Uno de los aspectos más importantes de los procesos de transición de las comunidades locales que viven en zonas de sacrificio, es la recuperación de su soberanía alimentaria que generalmente desaparece, mientras el ecosistema es degradado y el tejido social debilitado.

Las zonas de sacrificio son lugares con grave contaminación y degradación ambiental, donde las ganancias económicas se priorizan a los derechos territoriales. En la zona de sacrificio usualmente hay más de una causal de contaminación o degradación ambiental. Son áreas transformadas en inhabitables, o donde las comunidades viven bajo condiciones muy precarias.

Los Estado le apuesta a la minería, explotación petrolera o a megaproyectos, sacrificando toda la tradición de los pueblos y sus ecosistemas. Ejemplos como este abundan en América Latina: zonas donde se disputan intereses económicos o políticos estratégicos, con otros considerados como menos valiosos como son los de las comunidades indígenas o campesinas locales… o la naturaleza.

Cuando las comunidades deciden romper este círculo de destrucción, deben iniciar un proceso de restauración de su territorio, sus vidas y su cultura.

Un ejemplo es el Parque Nacional Yasuní, hogar de comunidades en aislamiento voluntario o de reciente contacto, a los que los gobiernos de turno demandan sacrificarse para extraer el crudo a nombre del interés nacional. Es además uno de los lugares más megadiversos del mundo, al que el Estado lo ha transformado en una zona de sacrificio. Aunque la voluntad popular dijo en 2022 que la zona del llamado “Bloque 43” no sea explotado, la explotación petrolera no ha parado, pero el inicio de un proceso de cierre, desmantelamiento y reparación de esa zona del extremo oriental del Yasuní, es inevitable.

Hay varios aspectos que deben repararse en esas zonas de sacrificio (económicos, técnicos, sociales, culturales). Uno de ellos, es la soberanía alimentaria, vista como el derecho de los Pueblos a definir sus políticas y estrategias de producción, distribución y consumo de alimentos y alcanzar el derecho a la alimentación.

Una propuesta para recupera la soberanía alimentaria es la agroecología (1) y otras técnicas agrícolas que permite asegurar la alimentación local, generar ingresos a las comunidades y conservar y restaurar la naturaleza; que recoge la historia agraria del lugar e incorpora los valores culturales y espirituales de los territorios.

Para recuperar la soberanía alimentaria en zonas de sacrificio, es necesario iniciar un camino de transición.

Dos momentos importantes para esta transición (2) son:

Resistencia

La resistencia está reconocida por la Constitución del Ecuador en el Art. 98, y por estándares internacionales de derechos humanos.

La obligación que tiene el Estado Ecuatoriano de iniciar el cierre, desmantelamiento y reparación del Bloque 43, es el producto de la resistencia de la población ecuatoriana para evitar que ese rincón del Yasuní sea destinado a ser zona de sacrificio.

La agroecología como una forma de reparación de zonas degradadas, más allá de los aspectos técnicos, es una forma de enfrentar las relaciones de poder que atraviesa los sistemas agroalimentarios dominantes, o las intenciones de transformar territorios en zonas de sacrificio. Para Camila Montecinosi la agroecología es una herramienta para la existencia y para el fortalecimiento de la agricultura campesina e indígena, y producir transformaciones en la sociedad. Esta agricultura está amenazada por el capital, especialmente por el agronegocio, pero también por la expansión del extractivismo en los territorios, así como por el Estado.

Una forma de resistir estas amenazas es la agroecología.

Muchas veces las comunidades deben enfrentar conflictos relacionados con la expansión del agronegocio, del extractivismo o de la construcción de infraestructuras en sus territorios, porque los grupos de poder (económico o político), han asignado a esos territorios como zonas de sacrificio. En otros casos, cuando se producen vacíos de poder (como el abandono de las actividades petroleras en una zona), las comunidades locales deben enfrentar nuevas amenazas por parte de actores que quieren lucrar de este vacío, por ejemplo, proponiendo nuevas formas de ocupación del territorio al servicio del capital.

Ante eso surge la Resistencia. En procesos de resistencia suele fortalecerse la cohesión social, y pueden surgir nuevas trayectorias de vida, como la agroecología.

La agroecología en muchos lugares nace de procesos de resistencia al modelo agroindustrial para superar la agricultura basada en agrotóxicos, semillas híbridas, transgénicas o editadas genéticamente. También es una forma de enfrentar el extractivismo. La producción de café orgánico en Intag nació en un contexto de resistencia a la minería en la zona.

La resistencia a través de la agroecología, no sólo mira la unidad productiva, sino a todo el tejido social, que incluye la comunidad, la región y el país, valorar el conocimiento de la comunidad y el intercambio de saberes con otras comunidades que han atravesado procesos de transición agroecológica y por la soberanía alimentaria.

Colaboración

La colaboración es esencial en el proceso de resistencia y la transición para recuperar la soberanía alimentaria, pero también en el seguimiento de lo que se ha ganado. Por ejemplo, el triunfo del Yasuní fue posible por la cooperación de colectivos de diversa naturaleza y de distintos rincones del país. Ahora es momento de establecer nuevos lazos de colaboración para trabajar por el desmantelamiento de las actividades petroleras que se han implementado.

La agroecología se lleva a cabo en colaboración: entre miembros de una comunidad, entre comunidades, entre productoras/es y consumidoras/es; así como entre los organismos que viven en el suelo, entre las distintas poblaciones de microorganismos que participan en los ciclos de nutrientes y en facilitar su absorción por las raíces de las plantas. A su vez, las plantas colaboran con los hongos al producir hojarasca de la que se nutren. Hay colaboración en el control de plagas y enfermedades y en la polinización.

El problema surge cuando se rompen las relaciones naturales de colaboración a través de la introducción de pesticidas que eliminan todo tipo de bichos -benéficos o no, o se introduce fertilizantes sintéticos o semillas transgénicas. También pueden surgir rupturas en los sistemas sociales de colaboración. Estas realidades nos alejan del objetivo final: restaurar la capacidad comunitaria de construir la soberanía alimentaria.

por lo que hay que estar atentas para que todo lo que se ha conseguido y ganado a través de los procesos de resistencia, se haga realidad.

Conclusiones

En un proceso de restauración de sitios degradados, transformados en zonas de sacrificio, la reconstrucción del tejido social y de la soberanía alimentaria son componentes esenciales.

Una propuesta de transición para alcanzar la soberanía alimentaria es la agroecología u otras técnicas de producción como la permacultura, que replica la sucesión natural de los ecosistemas.

Dado que las realidades sociales, culturales, históricas, económicas y ecológicas pueden ser muy distintas en los territorios, no existen recetas mágicas para la recuperación de los ecosistemas, recuperar la soberanía alimentaria y transitar hacia la agroecología. Pero hay ciertos principios que se han ido desarrollando y que son el resultado de movimientos que buscan la producción autónoma y soberana de alimentos.

Lo importante es que construyan y fortalezcan el tejido social -con frecuencia destruidos por el proceso sacrificiales de la zona-, la soberanía alimentaria local y los ecosistemas locales.

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(1) Usamos el término “agroecología” de manera genérica para referirnos a diversas formas de hacer agricultura, que respete los ciclos naturales y fortalece la soberanía alimentaria y el tejido comunitario.

(2) Disputas de la agroecología ante el sistema y dentro del Estado. En: Tercera Escuela de Agroecologías del Sur. CLOC – Vías Campesina (2025).

 

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