En la ciudad de Manta – Manabí – Ecuador, personas preocupadas por la instalación del bogdegas en la tradicional playa de El Muriciélago han iniciado una activa campaña cívica y ambiental para frenar la expansión de la infraestructura de la Terminal Portuaria de Manta (TPM) sobre esas playas.
El proyecto, denominado formalmente “Patio 600”, contempla la ampliación de los espacios de almacenamiento del puerto. Los colectivos ambientalistas, surfistas y la Asamblea Ciudadana de Manta denuncian que esta obra pretende:
• Cercenar la playa: Se calcula la afectación o remoción de entre 3 y 6 hectáreas de arena e historia de la playa para convertirlas en parqueaderos de vehículos importados o bodegas comerciales.
• Destrucción ecológica: La zona afectada sirve como área crítica de anidación para las tortugas golfinas (una especie amenazada de la cual solo una pequeña fracción sobrevive hasta la adultez).
• Impacto ambiental: Los colectivos denuncian que los trabajos ya han incluido la remoción de toneladas de arena, colocación de arcilla para bases e impermeabilización de áreas de playa, además de generar contaminación acústica y vibraciones que ahuyentan a la fauna local.
Movilización ciudadana y estado legal
A lo largo de los meses de septiembre y octubre de 2026, la ciudadanía ha escalado la resistencia mediante plantones en el Palacio de Justicia de Manta y marchas pacíficas bajo la consigna “La Playa El Murciélago NO se invade”.
Actualmente, el caso se encuentra bajo revisión judicial. Los tribunales han otorgado plazos adicionales a peritos ambientales para entregar informes técnicos definitivos con el fin de determinar la legalidad de los permisos de TPM frente a un ecosistema considerado un área protegida de la ciudad.
El TPM es fundamentalmente un puerto pesquero (especialmente de atún), y de vehículos importados.