Fueron mujeres las primeras cultivadoras de plantas
La domesticación de plantas y su cultivo, en los primeros milenios posteriores a la última glaciación, permitió a las comunidades nómadas establecerse en torno a fuentes nutritivas estables. Fue una de las relaciones más fuertes entre humanos y naturaleza, y permitió asentamientos humanos cada vez complejos.
Generalmente eran mujeres las que llevaban consigo semillas que les parecían útiles, en sus peregrinajes territoriales. Cuando se asentaban en lugares nuevos, las sembraban. No era aún agricultura, era cultivo de plantas.
Desde esas épocas remotas se estableció un fuerte lazo entre las cultivadoras de plantas y sus semillas. Ellas ya tenían un conocimiento profundo de las plantas; pues de eso dependía su supervivencia. Identificaban entre las plantas que crecían cerca de sus asentamientos, cuáles podían recolectarse, y cómo transformar y procesar las plantas amargas o venenosas en comestibles. Conocían la variedad de usos medicinales o alimenticios de estas plantas… y fueron creando biodiversidad, adaptándolas a nuevos ecosistemas y a las nuevas demandas de la comunidad.
Los primeros asentamientos en Ecuador… y el cultivo de plantas
Poco después de que terminara el Pleistoceno, hace unos 11.400 años BP1, la población humana en los trópicos americanos se transformó, pasando de ocupaciones dispersas y de corta duración, a asentamientos más largos, con rotaciones de nomadismo más frecuentes… y empezaron a manipular su entorno con la fabricación de herramientas para el cultivo de plantas (Piperno, 2011).
En la segunda década del siglo XX, el científico ruso Nicolai Vavilov tipificó varios centros de origen de cultivos ubicados en América, África, Asia y el Mediterráneo (que posteriormente se conocieron como centros Vavilov). Tres de estos centros están el continente americano, y dos en el Ecuador: el centro andino y amazónico. Cada centro está representado por cultivos paradigmáticos, ricos en nutrientes, lo que permitía a las poblaciones humanas su sustento físico. Este es el caso del maíz en Mesoamérica, la papa y otros tubérculos en la región andino y la yuca en la Amazonía.
Sin embargo estudios de la paleobotánica Dolores Pipermo revelan que en la América tropical el cultivo de plantas se originó en diversos lugares. Ella propone que en Sudamérica tropical y Mesoamérica la agricultura se desarrolló de manera independiente y muy temprana: entre 10.000 y 12.000 PB. Ella y su equipo encontraron focos pioneros y complejos de domesticación de plantas. Estos hallazgos se fundamentaron en el descubrimiento de microfósiles vegetales (como fitolitos2, granos de almidón o polen), así como herramientas de piedra, cerámicas, sedimentos y dientes humanos.
En las zonas costeras tropicales de Sudamérica, los manglares ofrecían a grupos humanos acceso a gran cantidad de fuentes proteicas, alimentos provenientes de ambientes costeros y terrestres. Posiblemente fue ahí donde se dieron los primeros asentamientos humanos importantes. Por varios siglos, prosperaron como pescadoras, cazadoras, recolectoras. Es justamente en estos ecosistemas donde surgieron las primeras cultivadoras de plantas en América, como sucedió en el sitio Las Vegas en la provincia de Santa Elena – Ecuador, donde el cultivo de plantas se inició de manera temprana hace unos 11.400 años
Entre los cultivos más antiguos están las cucurbitáceas (zapallos y mate). Los fitolitos encontrados datan de hace 10.000 a 12.000 años BP3, demostrando que esta zona es uno de los orígenes agrícolas más antiguos del continente. Se cultivaban las cucurbitáceas por su fruto rico en carbohidratos y proteína, y en el caso del mate, además para la recolección de agua, práctica que se mantiene hasta nuestros días. Otros cultivos muy antiguos son el lerén y la achira, de los que aprovechaban las calorías presentes en su tubérculo4. También se destaca el consumo de un tipo de fréjol nativo de Ecuador, así como de la fruta que conocemos hoy como guaba, una leguminosa del género Inga (Piperno, 2020).
No hay claridad de cuándo se empezó a cultivar maíz en Santa Elena. Se ha identificado restos de almidón de granos de maíz en dientes fosilizados, que datan de período llamado Vegas Tardío5, pero se consumía en bajas cantidades. Otras evidencias muestran que el maíz proveniente de Mesoamérica cerca del 1500 A.C. se había convertido en un alimento cásico en la región costera ecuatoriana (Staller y Thompson, 2000).
La población de la Las Vegas, junto otros pueblos asentados en ecosistemas tropicales secos participaron, durante casi 4000 años, en el origen del cultivo de plantas domesticadas. Piperno sugiere que la agricultura no tuvo su inicio en pueblos grandes y sedentarios, sino en caseríos pequeños, dispersos por la zona tropical.
La agricultura en Los Andes
Los Andes es uno de los sitios Vavilov; es decir un centro de origen de la agricultura. Esta región ha sido habitada durante miles de años y ha sustentado una gran población en interacción con su agroecosistema. Es centro de domesticación de muchos cultivos vitales para las poblaciones andinas, y para la humanidad en general.
En los Andes ecuatorianos, los primeros asentamientos reportados, se dieron en las faldas del volcán Ilaló, en el sitio El Inga, por encima de los 3000 metros sobre el nivel del mar, donde hay conjuntos de herramientas de obsidiana y basalto asociadas con los desperdicios líticos de su talla. Presumiblemente, lugares como El Inga fueran ocupados reiteradamente por parte de pequeños grupos que buscaban obsidiana y basalto en las faldas de los volcanes, de manera que allí acamparon y tallaron sus herramientas. Eran poblaciones de cazadores y recolectores, que, con el fin de las glaciaciones, se asentaron en las zonas andinas para aprovechar las plantas y animales que empezaban a colonizar estas zonas que se iban calentando, dándose el ambiente ideal para el cultivo de plantas.
La región andina fue la cuna de la papa, cultivo que constituye el alimento básico millones de personas en el mundo, incluyendo las comunidades andinas que han conservado y diversificado este cultivo. Se han identificado al menos 9 especies de papa. En la expedición que hizo Vavilov y sus colegas en 1923 a Perú propuso la existencia de 21 especies diferentes de papas. Las papas fueron domesticadas partiendo de las especies silvestres, creándose nuevas especies mediante diferentes cruzamientos naturales o dirigidos, que permitieron la formación de numerosas variedades (Tapia y Fries, 2007).
A más de la papa, otros tubérculos domesticados en Los Andes incluyen los mellocos, la arracacha, la mashua y la maca, a las que se suman frutas andino – tropicales como varias especies de pasifloras, papayuelas y chirimoyas, junto una gran cantidad de cereales andinos como la quinoa y el amaranto. La quinoa se cultivaba en los valles interandinos (Bhargava y Srivastava, (2013).
La quinuaha sido cultivada en los Andes desde hace más de 5000 años. Hay en esta región una especie silvestre emparentada con la quinua, que posiblemente es su progenitora. Hay otras especies silvestres que podrían haber participado en el proceso evolutivo de este cultivo (Bazile y Fuentes, 2013).
Amazonía
La Amazonía es otro de los sitios Vavilov. Dado el tamaño de la cuenca, hay al menos seis sub-centros de origen de cultivos. Por ejemplo, en el norte de la Amazonía brasileña se domesticó el yam, la malanga, las castañas de Para. En la Amazonía central el chontaduro y la yuca (o mandioca) y algunos tipos de ají. E la Amazonía boliviana el maní, algunos tipos de zapallos, chiles y también la yuca. Más hacia el sur la piña. En la Alta Amazonía occidental la coca, el cacao y varios tubérculos, frutas y algunos tipos de algodones silvestres (Piperno, 2011).
La Amazonía es un importante centro de domesticación de plantas, con al menos 83 especies nativas con algún grado de domesticación. La agricultura amazónica tuvo como característica el desarrollo de tierras negras, las que permitieron sustentar a poblaciones de hasta 8 millones de personas hacia 1492. La transición de formas de vida recolectoras y cazadoras a sistemas agrícolas, pudo ocurrir hace 4.000 años BP (Clement, et al, 2015).
En la Amazonía se han desarrollado además increíbles culturas hídricas, como la cultura Moxos en torno al año 1.550 AC, donde a través de represas, canales, terraplenes y lagunas artificiales, controlando las inundaciones periódicas de los ríos que nacen en los Andes, recuperaron así tierras agrícolas fértiles para el cultivo.
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La domesticación de plantas y el advenimiento posterior de la agricultura significó al mismo tiempo una de las principales transformaciones del entorno, así como una de las historias de cuidado y dependencia más larga que ha vivido la humanidad con la naturaleza, porque con la agricultura y la domesticación de plantas, nació la conservación y cuidado de las semillas, el desarrollo de sistemas agrícolas cada vez más sofisticados, respetando los ciclos naturales.
Lamentablemente, la agricultura industrial y biotecnológica está acabando con esa historia que hace unos doce mil años iniciaron las primeras recolectoras de semillas y domesticadoras de plantas.
Referencias
Bazile D. y Fuentes F.F. (2013). Historical Perspectives and Domestication of quinoa. En: Bhargava A. y Srivastava S. (ed.) Quinoa. Botany, Production and Uses. CABI.
Clement C.R., et al (2015). The domestication of Amazonia before European conquest. Proc. R. Soc. B 282: 2015.0813 http://dx.doi.org/10.1098/rspb.2015.0813
Piperno, D. (2011). The Origins of Plant Cultivation and Domestication in the New World Tropics Patterns, Process, and New Developments. Current Anthropology Vol.52: S4.
Piperno D. (2020). Plant Cultivation and Domestication at the Vegas Sites: New Evidence from Starch Grain Studies of Human Teeth En: Stahl P.W. y Stothert K.E (ed.). Las Vegas: La Arqueología de la Ocupación Humana en la Costa del Ecuador durante el Holoceno Temprano. University of Texas at San Antonio.
Staller J.E. y Thompson R.G., 2000). Reconsiderando la introducción del maíz en el occidente de América del Sur. Bull. Inst. études andines 30 (1): 123 – 156.
Tapia M. E. y Fries A.M. (2007). Guía de campo de los cultivos andinos. FAO y ANPE. Lima.