En la mañana del sábado 19 de julio 2025, ciudadanos del cantón Cuenca y sus comunidades rurales se reunieron en la Catedral de la Inmaculada Concepción para participar de una eucaristía en la que se pidió por el cuidado de la vida y del agua. El evento religioso se hizo en el marco de la convocatoria de colectivos y de la propia Iglesia Católica en defensa del agua en Kimsacocha.
La motivación fue el peligro que enfrenta la zona por la minería (legal e ilegal), pues ven amenazados uno de los aspectos más importantes para su vida: el agua. Ahí se realizó una eucaristía en defensa de la vida y del agua.
Mons. Marcos Pérez Caicedo, Obispo de Cuenca, dijo:
“Nuestra celebración de hoy refleja la esperanza de un pueblo unido y el compromiso de los católicos de Cuenca en defensa de los legítimos intereses y necesidades de la población azuaya, que ve amenazado uno de sus principales recursos naturales. El agua es vida y la vida es sagrada”.
Una vez que terminó la misa, los participantes salieron en procesión hacia Tarqui, en donde se concentró un grupo grande de personas. Luego se dirigirán a Girón para subir hacia San Gerardo. Desde allí subieron hasta Kimsacocha.
En el espacio natural se realizará una serie de actividades, entre estas: acciones culturas y una pampamesa. A esto se sumará la entronización de la Virgen de las Aguas. Es decir, en Kimsacocha se colocará una imagen de la Virgen de las Aguas, en una especie de gruta. Esta colocación estuvo a cargo del arzobispo auxiliar de Cuenca, Fernando Ortega
Desde la FOA se escribió el siguiente texto:
Nuestros pasos resonaron en el páramo. Caminamos juntos hacia Kimsakocha, como lo hemos hecho durante más de 30 años, con la convicción profunda de que el agua es vida, que los páramos son sagrados y que los pueblos no se rinden.
Desde la FOA, miramos con emoción las fotos de esta jornada: están allí nuestras juventudes, nuestras mujeres, nuestras comunidades… y también están los rostros de quienes han sostenido esta lucha por décadas. Dirigentes históricos, hombres y mujeres que sembraron dignidad, organización y amor a la Pachamama, caminaron nuevamente con su pueblo. Su presencia nos recordó que esta lucha es de largo aliento, y que hoy más que nunca, seguimos firmes.
A pesar de la lluvia intensa, no hubo desánimo. Hubo fuerza. Hubo unidad. Hubo canto. El páramo nos abrazó y nos habló con cada gota: sin agua, no hay vida.
La misa en la Catedral de Cuenca, la caminata hasta Kimsakocha y la declaratoria simbólica de lugar sagrado a esta zona de recarga hídrica, son pasos concretos para honrar la vida, para proteger los ríos, para sostener la esperanza.
Kimsakocha no se toca.
Seguimos en pie, con memoria, con organización, con ternura y resistencia.