Los humedales son los ecosistemas más amenazados del Planeta, a pesar de su importantísimo rol en la evolución de los ecosistemas terrestres y el equilibrio ecológico actual.
Hace unos 500, las plantas que hasta entonces eran exclusivamente acuáticas, empezaron a colonizar la tierra, y en este proceso, transformaron los suelos y la atmósfera, creando los nichos necesarios para los vertebrados terrestres. Se cree que este salto evolutivo sin precedentes ocurrió y 470 millones de años, lo que no es mucho tiempo para las escalas, en tiempo geológicas.
Estas primeras plantas colonizadoras, todavía no producían flores ni semillas, sino sólo esporas que se extendieron en lagos, ríos y estanques de agua dulce. Pero, esta colonización probablemente nunca habría ocurrido sin la asociación con hongos micorrizas. Fue gracias a esta asociación simbiótica, que las primeras plantas, carentes de raíces, lograron sobrevivir.
Las primeras plantas terrestres se asentaron en ecosistemas húmedos y poco a poco fueron colonizando ecosistemas de tierra firme. A medida que las plantas terrestres evolucionaron y se diversificaron, y junto con otros organismos, fueron construyendo nuevos ecosistemas.
Estas primeras plantas transformaron la atmósfera terrestre, redujeron los niveles de oxígeno, formaron los primeros suelos mediante la acción de las raíces y facilitaron la evolución de hábitats terrestres complejos y ricos en oxígeno.
Los actuales humedales son ecosistemas altamente dinámicos desde el punto de vista hidrológico ya que se contraen y se expanden de acuerdo con los pulsos de las inundaciones y varían con el crecimiento de los ríos y o el aumento de las lluvias estacionales. Este incremento permite que se establezca conectividad entre los ríos, los humedales y los ecosistemas terrestre. A su vez estos ecosistemas presentan una conexión importante con las aguas subterráneas.
Son el hogar y sitio de alimentación de una diversidad de especies de flora y fauna, incluyendo peces comestibles, aves.
Ayudan al recambio del agua subterránea y en la retención del agua, lo que permite el mantenimiento de altas tablas de agua en los humedales y juegan un papel importante en el control y reducción de las inundaciones en los ecosistemas adyacentes. De la misma manera, controlan la erosión y la sedimentación en los ecosistemas adyacentes
Mejoran la calidad del agua a través de filtrado de sedimentos y de metales del agua subterránea y actúan en el ciclo de sedimentos de los ambientes terrestres y acuáticos, pues en los humedales se transforman algunos ciclos bioquímicos.
El rasgo de identidad de los humedales son las dinámicas del agua. La protección de un humedal debe asegurar el mantenimiento del régimen hidrológico y su variabilidad natural con el objetivo de preservar las características ecológicas, incluyendo su biodiversidad y funciones ecológicas, garantizando la conectividad del humedal con los flujos superficiales y subterráneos de la cuenca.
La conectividad ecológica de los humedales o complejos de humedales, es fundamental para mantener la naturaleza dinámica del humedal, en el que éste hace parte de la cuenca, que conecta territorios y escenarios de orden ecológico, social y económico, donde tienen lugar dinámicas temporales y espaciales naturales.
La vegetación juega un papel muy importante en la regulación hídrica de los humedales, dada la influencia de la evapotranspiración potencial en la construcción de balances hídricos. La vegetación es un indicador físico-biótico y su dinámica está determinada por el período de lluvias, la forma del relieve y el tipo de suelo de cada humedal.
Lamentablemente, se encuentran entre los ecosistemas más amenazados del mundo, produciendo alteración física, pérdida y degradación de los hábitats. La extracción de agua, la sobre explotación, la contaminación industrial, la industria camaronera y bananera, entre otras, son sus principales amenazas. En los últimos tres siglos, se ha perdido cerca del 87% de los humedales del mundo. Durante este tiempo, se han drenado cientos de miles de hectáreas para proporcionar terrenos para vivienda, industria y agricultura.
LA DEGRADACIÓN DE LOS HUMEDALES, VULNERAN LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA
La Constitución del Ecuador en el artículo 71 establece que:
La naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia, y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos
Los derechos de la naturaleza como están reconocidos en la Constitución del Ecuador incluyen el respeto, la integralidad, el mantenimiento y la regeneración de la existencia, de su estructura y funciones; así como de los procesos biológicos y evolutivos de los humedales.
Los humedales son considerados por la Constitución como ecosistemas frágiles.
Art. 406.- El Estado regulará la conservación, manejo y uso sustentable, recuperación, y limitaciones de dominio de los ecosistemas frágiles y amenazados; entre otros, los páramos, humedales, bosques nublados, bosques tropicales secos y húmedos y manglares, ecosistemas marinos y marinos-costeros.
Por su parte, el Código Orgánico Ambiental (COA) dice que los ecosistemas frágiles: “Son zonas con características o recursos singulares muy susceptibles a cualquier intervención de carácter antrópico, que producen en el mismo una profunda alteración en su estructura y composición”, y añade que es parte integrante del derecho de los ciudadanos a vivir en un medio ambiente sano, el “manejo sostenible de los ecosistemas, con especial atención a los ecosistemas frágiles y amenazados (Art. 5.2).
Estos ecosistemas son considerados frágiles por el grado de amenaza sufrido a causa de actividades antrópicas, las que provocan graves desequilibrios en la naturaleza, y por lo tanto requieren un manejo adecuado para asegurar su permanencia.
Existe además una interrelación entre los derechos de los humedales, con las comunidades que viven en ella. De acuerdo al Convenio Ramsar de humedales, más de mil millones de personas dependen de los humedales para su sustento.
Lamentablemente, es muy preocupante observar que, desde inicios del Siglo XX, hayan desaparecido el 64 % de los humedales del Planeta y con ellas, la flora y fauna ha disminuido en un 76 % entre 1970 y 2010. Los humedales que aún quedan, a menudo están tan degradados, que ha afectado la calidad de vida de las poblaciones.
Fuentes:
Constitución de la República del Ecuador (2008).
Bettayeb K. (2025). How aquatic plants changed the face of the Earth. CNRS News. https://news.cnrs.fr/articles/how-aquatic-plants-changed-the-face-of-the-earth
Ramsar (2016). Humedales para nuestro futuro. Medios de vida sostenibles. https://www.ramsar.org/sites/default/files/wwd16_handouts_desktop_print_esp-2.pdf