Artículo basado en una reseña hecha por U.S. Right to Know
Pequeñísimos trozos de plástico, presentes en los alimentos, el agua y el aire, pueden perjudicar el desarrollo y la función de las células cerebrales especializadas que regulan la reproducción.
Un tipo específico de células (llamadas neuronas liberadoras de la hormona gonadotropina GnRH) actúan como interruptores principales para la pubertad y la fertilidad. Durante el desarrollo temprano, deben viajar al lugar correcto en el cerebro y luego liberar hormonas a un ritmo preciso a lo largo de la vida.
Un nuevo estudio descubrió que los nanoplásticos de poliestireno (fragmentos miles de veces más pequeños que un grano de arena) lograron introducirse en estas células a través de una inusual “puerta lateral”. Una vez dentro, las partículas redujeron los niveles hormonales, ralentizaron el movimiento celular y alteraron genes necesarios para la salud reproductiva.
Los resultados apuntan a la contaminación plástica como un posible contribuyente ambiental a trastornos como la deficiencia de GnRH, asociada con afecciones como el retraso de la pubertad y la infertilidad.
Las neuronas GnRH desempeñan un papel fundamental en la pubertad y la fertilidad, ya que envían señales a la hipófisis para que active los ovarios o los testículos. Incluso pequeñas alteraciones pueden retrasar la pubertad, interrumpir los ciclos menstruales, reducir la producción de esperma o afectar la fertilidad, señala el estudio. Cuando estas alteraciones ocurren durante el desarrollo temprano, los efectos pueden ser permanentes, aumentando el riesgo de enfermedades en etapas posteriores de la vida y podrían afectar a la descendencia al afectar la salud de los padres.
Los hallazgos clave del estudio, basado en una línea celular derivada de ratones que se utiliza a menudo para estudiar las neuronas GnRH, incluyen:
Las nanopartículas de plástico evadieron las defensas celulares. Diminutas partículas de plástico de poliestireno, comúnmente utilizadas en envases de alimentos, vasos desechables y recipientes de espuma, ingresaron a las neuronas GnRH, tanto en desarrollo como maduras, a través de una vía celular inusual, eludiendo los mecanismos de entrada regulados habitualmente por la célula.
Los nanoplásticos de poliestireno interrumpieron directamente la producción hormonal. Las partículas redujeron la actividad del gen que produce GnRH y redujeron la liberación de hormonas por parte de las neuronas maduras. Esto coincide con estudios previos en animales que muestran que las nanopartículas pueden atravesar la barrera hematoencefálica y reducir la liberación de GnRH en el cerebro, señalan los autores. “Dado el papel central de la GnRH en la regulación de la pubertad y la fertilidad, incluso reducciones modestas en su síntesis pueden tener consecuencias fisiológicas sustanciales”, escriben.
Las nanopartículas afectaron el desarrollo temprano de las neuronas GnRH y desencadenaron estrés. La exposición al plástico provocó un aumento gradual de las especies reactivas de oxígeno (ROS), un marcador común de estrés celular. El estrés no mató a las células, sino que redujo su capacidad de movimiento, lo que sugiere efectos sutiles pero potencialmente dañinos, en lugar de una toxicidad directa.
El tamaño sí importaba. Las alteraciones del movimiento celular dependían en gran medida del tamaño de las partículas, más que de la concentración. Las partículas muy pequeñas (50 nanómetros) entraban en las células, pero no afectaban el movimiento. Las partículas más grandes (aunque de tan solo 500 nanómetros) causaban los efectos más fuertes, ralentizando o bloqueando la migración en neuronas inmaduras. Estas células se volvieron más rígidas y excesivamente apegadas a su entorno, o “pegajosas”, lo que les dificultaba desplazarse a su destino.
Los cambios genéticos coincidieron con trastornos reproductivos conocidos. El análisis reveló cambios generalizados en cientos de genes implicados en el movimiento neuronal, la adhesión, el desarrollo cerebral y la regulación de las hormonas reproductivas. Muchos de estos cambios coincidieron con patrones genéticos vinculados al retraso de la pubertad y otras afecciones reproductivas en humanos, afirman los autores.
La reseña completo (en inglés) se puede leer en: https://usrtk.org/healthwire/nanoplastics-brain-disrupting-puberty-and-fertility-hormones/?mc_cid=2606186f43&mc_eid=c2e505b129
El trabajo científico en:
Amoruso F, Paganoni AJ, Saraceni A, et al. Nanoplastics Impair GnRH Neuron Migration and Neuroendocrine Function: Emerging Players in the Pathogenesis of Reproductive Disorders. Small. Published online February 6, 2026. doi:10.1002/smll.20250617