LUEGO DE LOS INCENDIOS, SE PRODUCE UN “CÓCTEL TÓXICO” QUE AFECTA LA FAUNA DE LOS HUMEDALES

Reseña hecha por Naturaleza con Derechos

Los incendios forestales están aumentando a nivel mundial a un ritmo alarmante, impulsados por factores tanto naturales como antropogénicos, como el cambio de uso del suelo, las crisis climáticas, las sequías, la caza y las invasiones biológicas.

Estos incendios se extienden a paisajes terrestres y acuáticos previamente libres de incendios, iniciando una cascada de cambios que modifican las propiedades del suelo, la dinámica biológica y los procesos hidrológicos, reduciendo en última instancia la resiliencia del ecosistema.

El suelo quemado y los lixiviados de ceniza alteran las propiedades fisicoquímicas del agua, que ingresa a través de la escorrentía o las inundaciones fluviales, e introducen contaminantes potenciales, incluidos metales traza, microplásticos y subproductos de la combustión.

La ceniza, compuesta principalmente de calcio, fosfatos, óxidos, silicatos, carbonatos, sulfatos y fases amorfas que se presentan como minerales principales en los materiales vegetales o que se transforman debido al calentamiento durante un incendio, afectan la química del agua.

Tanto las partículas de ceniza insolubles como las solubles, agotan el oxígeno disuelto y liberan iones y nutrientes en los ambientes acuáticos, impactando negativamente a organismos como crustáceos y peces. La exposición a corto plazo provoca comportamientos anormales, disminución de la actividad y reducción de la tasa de alimentación.

Los incendios forestales causan daños directos (mortalidad por calor y humo) e indirectos (pérdida de hábitat, escasez de alimentos) a las poblaciones de vida silvestre.[13] Numerosos estudios documentan estos impactos nocivos en las comunidades acuáticas (por ejemplo de invertebrados, peces y anfibios).

Incendios a gran escala, como los ocurridos en el Pantanal brasileño o en las llanuras aluviales y deltas del río Paraná, han provocado una mortalidad masiva inmediata de vertebrados, lo que subraya el impacto directo en la fauna local. Los anfibios son particularmente vulnerables debido a su piel permeable, sus ciclos de vida duales y su dependencia de hábitats tanto terrestres como acuáticos.

Los incendios también pueden modificar su piel y microbioma intestinal, comprometiendo su supervivencia. Las respuestas varían según las características ecológicas de los anfibios; Las especies semiacuáticas pueden tener mejor suerte que las arborícolas.

La degradación inducida por el fuego exacerba las amenazas existentes, como la contaminación, lo que subraya la necesidad de estrategias de conservación integrales. La escorrentía de las zonas quemadas, o la inundación de los sedimentos quemados, introduce cenizas y sus compuestos tóxicos en los ecosistemas acuáticos, afectando a las larvas de anfibios mediante una mayor mortalidad, retrasos en el desarrollo, estrés fisiológico y la alteración de las vías de estrés oxidativo y el metabolismo energético.

A pesar del aumento de los incendios forestales en los humedales, los efectos de los sedimentos quemados en las primeras etapas de vida de los vertebrados de agua dulce, en particular los anfibios, siguen siendo en gran medida desconocidos.

Los estudios ecotoxicológicos muestran que el agua y los sedimentos afectados provocan una disminución de la alimentación en los macroinvertebrados, lo que indica una alteración trófica.

Otros estudios a corto plazo informan de cambios en la calidad del agua y el comportamiento de los peces. Es fundamental destacar que los efectos ecotoxicológicos de los sedimentos de lagunas quemadas o los lixiviados de ceniza tras la inundación en los renacuajos de anuros no se han estudiado experimentalmente. Esto representa una importante laguna, ya que los sedimentos funcionan como el principal sumidero y fuente de contaminantes durante los eventos de inundación, y constituye una gran preocupación en la llanura aluvial del río Paraná, donde la frecuencia de incendios ha aumentado y la reproducción de anfibios ha disminuido tras las lluvias estacionales.

Un equipo de investigación de la Universidad de Nacional del Litoral de Argentina y del CONICET, realizó un estudio para evaluar la supervivencia, el metabolismo y el comportamiento natatorio de renacuajos del anfibio Rhinella arenarum, expuestos a sedimentos quemados de lagunas secas ubicadas en la isla “Los Sapos” (provincia de Santa Fe, Argentina), con diferentes eventos de incendio a lo largo de un año: sin incendios (NF), dos incendios (TF) y múltiples incendios (MF).

Los resultados fueron contundentes. “En los suelos que se habían quemado muchas veces observamos una mortalidad muy aguda. En algunos casos, más del 80% de los renacuajos murió en poco tiempo”, detalló. En cambio, en los sedimentos no quemados “no pasó absolutamente nada: el agua era normal y los organismos sobrevivían sin problemas”.

Los científicos hacen un llamado para que se frenen los incendios y se cuiden los ríos.

Referencia del artículo científic

Peltzer P. M, et al. (2026). Ecotoxicity assessment of burned sediments from dry lagoons in amphibian larvae: hazards in post- fire wetland reflooded. Journal of Environmental Science and Health, Part A.

DOI: 10.1080/10934529.2025.2607913

Goy M. (2026). ¿Es la era del Piroceno?: Tras los incendios, un “cóctel tóxico” afecta la fauna de los humedales. El Litoral. https://www.ellitoral.com/area-metropolitana/humedales-incendios-toxinas-renacuajos-investigacion-ciencia-conicet-unl-piroceno_0_twBuCf6VA1.html

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